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jueves, 28 de enero de 2016

LOS PARAJES DE LANGMUSI


      Nuestra tercera etapa en la Ruta del PseudoTibet continúa en Langmusi (郎木寺) o Lhamo (en tibetano). Un lugar ideal para los mochileros, pues se trata de un lugar tranquilo, desconocido para la mayoría de los turistas, con una bien preservada cultura Tibetana y rodeado de parajes espectaculares para recorrer bien a caballo o con un trekking por sus cumbres.


La aldea de Langmusi es uno de esos puntos de abastecimiento de referencia para las numerosas familias nómadas que viven salpicadas por la región, y que acuden de tanto en cuando a proveerse de materiales.


Se encuentra entre las provincias de Gansu y Sichuan. De hecho, el rio que pasa por mitad de la aldea hace de frontera, dividiéndola entre las dos provincias.

De este modo, esta aldea dispone de dos monasterios: el Sezhi Gompa (Monasterio Sezhi, 色止寺) en la parte de Gansu, y el Kerti Gompa (Monasterio Geerdi, 格尔登寺) en el lado de Sichuan. Por eso son llamados, obviamente, como el monasterio de Gansu y el de Sichuan.


El Kerti Gompa, el de Sichuan, data del 1413, y alberga cinco templos y alrededor de 700 monjes que normalmente se interesan por los extranjeros.

Entre los monjes, hay muchísimos niños de la aldea, que desde temprana edad los educan para encauzarlos por el camino del conocimiento. 


Este monasterio tiene un encanto más auténtico, por ser más modesto y más rural, ya que su recinto no está delimitado. De hecho hay que atravesarlo (y pagar entrada) para acceder al sendero de la garganta Namo.

La garganta Namo




La garganta Namo, es un paso angosto que sube junto a un riachuelo adentrándose en las montañas. Este camino es muy habitual tanto para los aldeanos que van a rezar a cuevas sagradas como para los pastores que bajan de las montañas.





Además, este rincón natural al tratarse de un lugar cerrado y poco accesible se trata de un lugar perfecto para avistar al mismo tiempo una amplísima y fascinante variedad de fauna: caballos, yaks, gamos, marmotas, águilas...






A través de esta garganta, se puede acceder fácilmente a cotas de 4.000 m., en cuyas cimas encontraremos yaks pastando, banderas de oración y un panorama impresionante de la estepa, montañas y monasterios. (¡Ojo con el mal de altura!).




Langmusi, por sus parajes de verdes y amplias praderas rodeadas de interminables cordilleras, es ideal para hacer una excursión a caballo entre aldeas cercanas o visitando campamentos de nómadas, en los que se atraviesan riachuelos y valles en medio de la paz más absoluta.



De hecho, si se negocia con un guía local, los viajeros más curiosos podrían acudir a presenciar un "Funeral del Cielo", donde en un lugar sagrado se dejan los despojos del difunto a merced de los buitres para que lleven su alma al cielo. Como casi todo en la vida, este tipo de ritos macabros responden a una necesidad. Con un suelo demasiado rocoso en el que cavar y escasos bosques con una limitada provisión de madera para incinerar los cadáveres, esta alternativa funeraria es tan natural como la vida misma al recurrir a los más antiguos agentes de eliminación de cadáveres: los carroñeros.

Cordón con bolas para contar manualmente las vueltas al templo.

Junto a los majestuosos templos pintados de colores y de tejados dorados, las granjas tibetanas se extienden por los alrededores, y los aldeanos más devotos (la mayoría ancianos), con los atuendos más tradicionales acuden cada día tanto a circunvalar el monasterio, como a girar ruedas de plegarias o rezar en postración estilo "chaktsal". 



Al margen de todo esto, la vida en Langmusi, continúa tan pacífica y tradicional como hace cientos de años.

 




 Información para viajeros



  • Como llegar: Solo en bus: 
     -Por el norte: Autobús directo desde Xiahe (6 horas) o Hezuo.
     -Por el sur: Autobús directo desde Zoige (Ruo'ergai) o desde Jiuzhaigou.

  • Entrada: Precio del ticket para ambos templos es de 30 RMB.


Recomendaciones


  • Langmusi está a una altitud de casi 3.500 m. Es necesario aclimatarse unos días en altura antes de llegar allí, porque si por ejemplo se va directamente desde Chengdu, probablemente acabes con dolor de cabeza y nauseas todo el día.
  • La mejor época para viajar es de Abril a Noviembre, ya que las temperaturas son bastante bajas en invierno.
  • Es recomendable comprar mapas de Trekking de la zona (5 RMB) y explorar los alrededores por cuenta propia.
  • Excursión a caballo. Las hay de 1 hasta 4 días. Yo intenté alquilar caballos directamente a los pastores, pero aunque a priori es barato al final intentan engañarte cambiando los términos hablados. Hacerlo con una agencia, evidentemente es más caro, pero se ahorra tiempo y el plan es seguro. Este tipo de caballos no son de montar, si no de carga, por eso, aunque sea fácil manejar las riendas, son difíciles de dirigir, más que todo por que pasan de ti y se ponen a pastar hierva cuando les da la gana.




jueves, 14 de enero de 2016

XIAHE (LABRANG): LA "LOURDES" DEL BUDISMO

        
      El Budismo tiene una gran variedad de escuelas dependiendo de su doctrina o tendencia filosófica. Cada escuela u orden, tiene infinidad de monasterios dedicados y los más importantes se convierten en centros de peregrinaje. El monasterio de Xiahe (夏河) o Labrang (su nombre en tibetano) es el más importante de la orden del Gelupa, y uno de los más importantes fuera de la provincia de Tibet. 


Nuestra segunda etapa de la Ruta del PseudoTibet nos lleva a Xiahe (Labrang), en la provincia de Gansu, situado a cerca de 3.000 m. de altitud. El monasterio de Labrang fue fundado en el año 1709 y albergó en su épica álgida alrededor de 4.000 monjes. Hoy día cuenta con apenas 1.200.  Aún así, el recinto del monasterio tiene tal cantidad de viviendas que su perímetro da la sensación de ser casi tan grande como la población que la envuelve. 





La importancia de este centro sigue atrayendo a miles de fieles que peregrinan al lugar o que lo frecuentan para rezar convirtiéndolo en uno de los más auténticos escenarios de la práctica budista en la actualidad.





 
Resumiendo muy muy brevemente, el Budismo se basa en "La rueda de la Vida", que es un "orden cósmico" implícito en la naturaliza en el que estamos atrapado, representado por movimientos cíclicos o circulares que representan el bucle de muerte-reencarnación, pero no se refiere a una reencarnación corporal sino al flujo continuo de energía o "Karma" que se basa en nuestras acciones.

Es decir, para tener buen karma o buena energía, hay que hacer buenas acciones. Este proceso de "causa-efecto" es cíclico porque el buen karma nos lleva a hacer buenas acciones y estas nos traen buen karma. 

Si planeas viajar a un destino de cultura Budista aquí hay un enlace a una excelente y breve guía explicativa sobre conceptos básicos del Budismo.


METODOS PARA CREAR BUEN KARMA


Para rezar o crear buen karma, se emplean diversas técnicas como por ejemplo:

  • Recitar Mantras, que son plegarias o sonidos (como el típoco "ommmmh") o que pueden tener o no significado.








  • Hacer girar "Ruedas de Plegaria", que diversos tipos de ruedas giratorias colocadas en determinados puntos sagrados. Las más comunes son las Ruedas Mani, que son cilindros de madera o metal que contienen plegarias escritas listas para hacerlas girar, y que se colocan a cientos unas tras otras y las hay en diversísimos tamaños.  

Girar una rueda de estas equivale a haber rezado esa oración y ayuda a atraer el buen karma. Existen muchos otros tipos de Ruedas: Ruedas de agua, de viento, eléctricas... e incluso el propio Dalai Lama acepta que los archivos digitales GIF de rodillos en movimiento causen el mismo efecto!





  • El "Chaktsal" o "postración de los cinco puntos": Esta forma de postración consiste en estirarse en el suelo con las manos hacia delante de forma que apoyemos manos, codos, frente, rodillas y dedos de los pies, para de forma inmediata levantarse, avanzar un par de pasos y volver a estirarse desde el último punto que tocaron las manos antes, y así repetir la operación hasta completar un número de postraciones ya de forma estática o ya completando un determinado recorrido. 

  En otras épocas donde la religión lo era todo, los penitentes peregrinaban de esta forma... ¡¡hasta el mismo Tibet!!!



  • Hacer la "Kora": Lo de los movimientos circulares no queda ahí. Los practicantes religiosos se dedican a hacer recorridos circulares dando vueltas alrededor de templos o lugares sagrados siempre en sentido de las agujas del reloj, al tiempo que van recitando mantras y girando los cilindros que encuentren a su paso. Y no solo esto, en Xiahe los peregrinos también dan vueltas alrededor del monasterio (que por cierto tiene un perímetro de 5 km) y los más extremos peregrinan dando vueltas alrededor de la provincia!!!

Circunvalando el Monasterio


 

Y es que ver en vivo este tipo de prácticas es más que impactante. Es como hacer un flash-back a una era antigua, donde el poder de la fe y las religiones regían el mundo.


Paseando por las calles de Xiahe, aparte de encontrar bastantes caras de curiosidad observando con atención, no es difícil encontrar establecimientos de alimentos típicos, ropa tradicional o de artículos religiosos a precios muy populares.



El monasterio de Labrang acoge varios institutos de medicina (donde venden gran cantidad de medicamentos de medicina tradicional), astrología, budismo esotérico... siendo la más importante la de Filosofía. La vida del estudiante es espartana: orar, meditar y estudiar son sus principales obligaciones, únicamente interrumpido por las comidas y los momentos para el debate.



La dura disciplina de memorización de textos, donde no se considera que un orador esté preparado hasta que no recite de memoria 50 volúmenes, es el reflejo de una religión donde lo que se persigue es el conocimiento.


Xiahe no es solo una fusión de contrastes de colores integrado por las decoraciones de sus templos, las túnicas de sus monjes, las vestimentas de sus peregrinos o los paisajes de su entorno, sino que también representa una imagen del pasado en un lugar del confín del mundo donde parece que el tiempo se haya detenido.

Las praderas o "Grasslands"


Información para viajeros:


  • Como llegar: En Bus: Desde Tongren (5 horas) o desde Langzhou.


  • Entrada: Precio de la entrada es de 40 RMB. El Templo permanece abierto de 7:00 a 5:00. El precio de la entrada incluye una visita guiada gratuita en inglés todos los días a las 9:00 desde la misma oficina de tickets.



 Recomendaciones:


- La altitud cerca de los 3000 m.  hace que ir en Invierno sea inviable y que los otoños y primaveras sean bastante fríos. El Verano es templado pero lluvioso. Septiembre es la mejor época.

- El monasterio se ve en 2 - 3 horas. Por la mañana bien temprano se puede encontrar a los monjes inmersos en sus debates en los patios. 


 

jueves, 26 de noviembre de 2015

DUNAS DE DUNHUANG Y EL LAGO DE LA LUNA


Cuando escuché tantas cosas sobre cómo Dunhuang se había convertido casi en un parque de atracciones con su excesivo turismo, que sumado a su lejanía y al calor del verano, rápidamente lo descarté de mis planes. Por carambolas de la vida, al final llegué a este lugar, y montándomelo a mi aire resultó ser uno de las lugares más espectaculares de los que he estado y disfrutado.




Dunhuang es una ciudad más en medio del desierto construida entorno a un oasis que ha crecido descontroladamente gracias al turismo. Dentro de la Ruta de la Seda, es la última ciudad al oeste de la provincia de Gansu y está situada a las puertas del corredor Hexi, entre los desiertos del Gobi y el desierto de Taklamakán, el cual significa "entra y nunca saldrás".




Una vez llegado a Dunhuang y dirigido a las afueras del pueblo, uno va abriendo la boca de asombro conforme se va acercando a las imponentes dunas de hasta 400 m. de desnivel. Estar en China ante la clásica estampa del desierto de dunas y camellos (que no dromedarios) se convierte en una paradoja alucinante, donde desde el primer minuto las cámaras de fotos comienzan a trabajar a destajo.



El área de las dunas es conocido como el parque Mingsha Shan (鸣沙山) o "Parque de las Dunas Gimoteantes", ya que cuando sopla el viento provoca en el area un efecto de sonido un tanto curioso, casi espectral, y cuenta la leyenda que son los gemidos de los habitantes de una antigua ciudad sepultadas por la arena. 



El parque está cercado por una valla en muchos kilómetros a la redonda, y por supuesto, como en toda China, hay que pagar una entrada para acceder al recinto. Sin embargo existe una opción alternativa para acceder al recinto desde otro lugar remoto gratuitamente y que puedo confirmar, porque se hace atravesando un cementerio tradicional sin un área delimitada en varios kilómetros de planicie desértica. El entorno se convierte así en un paisaje rebosante de un exotismo genuino.



Una vez tomamos contacto con las dunas, lo único que se nos pasa por la cabeza es comenzar a pisar ese manto de arena virgen y atravesar los barjanes, dejando detrás el rastro infinito de nuestras pisadas.




La travesía de dunas se alterna con constantes subidas y bajadas, que exige un esfuerzo mayor respecto a caminar en tierra firme. Usando zapatillas corrientes el interior del calzado se llenará de arena, garantizado, de forma que casi es preferible caminar con calcetines.

El parque, como recinto turístico, cuenta con un sinfín de atracciones para las hordas de turistas. Desde las menos agresivas, como las caravanas de camellos en una parsimoniosa travesía por las arenas, hasta los molestos quads o rallies que te pasean a toda velocidad por el entorno, pasando por aviones ultraligeros o helicópteros. 



El plato fuerte del parque es el oasis del Lago de la Luna Creciente (Yueya Quan, 月牙泉), que suele ser la estampa más reclamada del entorno. Este oasis siempre fue un lugar de paso importante por sus aguas. Un templo budista ha permanecido aquí desde entonces, pero que fue destruido durante la Revolución Cultural. Hoy día, aunque el complejo se ha reconstruido, funciona básicamente como tienda de souvenir. De todas formas la estampa sigue conservando su encanto.

Caminantes subiendo hacia la cumbre de la duna más alta.
La guinda del pastel, si uno se atreve, es subir la duna más alta del entorno y una vez arriba, desde un lugar privilegiado que domina el todo el área, podremos disfrutar relajadamente de una de una puesta de sol maravillosa, ya que el juego colores propios de esta hora nos proporcionará todo un espectáculo de luces y sombras panorámico. 



Si la subida por la arista del enorme barján puede resultar agotador (sobre todo abriendo huella), la bajada corriendo cuesta abajo se hace un verdadero gustazo.



En resumen: Una travesía en un desierto a lo Lawrence de Arabia, donde no nos sorprendería encontrarnos una lámpara maravillosa mientras comemos dátiles en un oasis, es más que una visión.... ¡es Dunhuang!




Información para visitantes:


  • Como llegar:
- En bus: Mingsha Shan está en las afueras al sureste de la ciudad de Dunhuang (Gansu). Tomar el bus número 3 desde la ciudad hasta la entrada del parque. Precio 1 RMB.

- En Taxi: Aunque en la ciudad los taxi llevan taxímetros se suele negociar el precio del destino. Desde el centro a la entrada del parque suelen ser unos 10-12 RMB

  • En el parque: 
- Precio de entrada: 160 RMB (Mayo a Octubre) - 80 RMB (Noviembre a Abril). [mitad de precio para estudiantes]. La entrada es válida para 3 días (grabando la huella digital).

- Horarios: Mayo a Octubre: 6:00 a 19:30 / Noviembre a Abril: 7:00 a 19:00.





Recomendaciones:


-Evitar los meses de verano, pues hace demasiado calor. Mejor en Septiembre o Mayo.

-No olvidar llevar la crema solar y agua suficiente para echar el día (es posible comprar agua dentro del parque a un precio muy elevado).

-Si eliges hostal, puedes pillarlo a menos de 1 km de la entrada del parque, donde hay un área solo de hoteles. La ciudad está a 4 ó 5 kilómetros desde allí.


-Para andar por las arenas o llevas botas de caña alta o se te llenará el calzado de arena. Andar con calcetines parece que es suficiente, aunque allí alquilan para turistas unas especie de polainas estancas (naranja fluorescente) para el calzado.

-Ojo con la cámara de fotos porque, tras todo un día de uso, la arena termina por meterse por todos los orificios, llegando hasta incluso estorbar el funcionamiento de elementos móviles.