viernes, 18 de diciembre de 2015

RUTA DEL PSEUDOTIBET


De sabido son los inconvenientes para viajar al Tibet en cuanto a permisos, restricciones y sobre todo en cuanto a presupuesto. Por ello presentamos esta ruta alternativa para aquellos que deseen un viaje inmerso en plena cultura tibetana por lugares igual o más auténticos que el mismo Tibet.


Las regiones históricas de cultura tibetana son tres: "Ü-Tsang", "Amdo" y "Kham". A lo largo de la historia estas regiones fueron luchadas y disputadas por los chinos, pero aunque finalmente fueron conquistadas bajo la dinastía china de los Manchú en el s. XVI, la región de Ü-Tsang (la actual Tibet), logró independizarse por un tiempo (1912 -1950), no así las regiones de "Ando" (la actual Qinghai) y "Kham" (partes de Qinghai, Sichuan y Yunnan), las cuales a pesar de pasar a manos chinas aún conservaron su cultura. 


Esta ruta es llamada del "PseudoTibet" ya que discurre por las históricas regiones culturales tibetanas de "Amdo" y "Kham", y aunque básicamente esta ruta no pasa por la actual región de Tibet, la cultura, las poblaciones y muchos de sus paisajes de esta ruta son similares, pero eso sí, mucho más barato, desconocido y no tan turístico.


Punto de inicio


Tomaremos como punto de partida la ciudad de Xining (西宁), capital de la provincia de Qinghai, la cual está compuesta de una población musulmana del 40%. 

Esta ciudad suele tomarse como ciudad de paso para tomar distintas rutas y no tiene muchos puntos de interés, pero llegar hasta allí en tren de alta velocidad a través de las cordilleras a una altitud de 3.000 m es toda una experiencia. Desde allí partimos hacia la siguiente etapa.


Etapas en la Ruta del PseudoTibet:


 

Monasterio de Tongren (Rebkong)


La población de Tongren, llamada Rebkóng en tibetano, alberga un extraordinario complejo de templos budistas donde se aprecian verdaderas obras de artes centenarias y el impacto del budismo en la cultura tibetana. El contraste de una ciudad cambiante surgida de la nada con la mentalidad de una población aún anclada en el pasado provoca un interés entre lo desconcertante y lo asombroso.




Xiahe (Labrang): La "Lourdes" del Budismo


Cuando un monasterio es casi tan grande como el pueblo que lo rodea y sus habitantes viven por y para la práctica religiosa, es seguro que nos encontramos en Xiahè (Labrang en tibetano), uno de los más auténticos escenarios de la práctica budista en la actualidad que se identifica con uno de los centros de peregrinajes budistas más importantes fuera de la región del Tibet, donde la devoción religiosa se respira a cada paso.




Los parajes de Langmusi


Dos monasterios en una pequeña aldea ubicada en un remoto valle de encanto sublime donde sus habitantes, aún dedicados al pastoreo, aún conservan lo más profundo de su cultura. Esto es uno de los pocos lugares que se han mantenido rurales a pesar del turismo y donde es posible disfrutar de unos parajes increíbles con una variadísima fauna fácil de avistar: caballos, yaks, gamos, marmotas, águilas...




Jiuzhaigou: Paraíso Terrenal


Jiuzhaigou, significa literalmente "Valle de nueve aldeas", y se refiere lógicamente a las nueve aldeas que componen el valle. Se trata de un par de valles plagados de lagos turquesa, formaciones sorprendentes y cascadas encantadoras. Es muy parecido al parque de Plitvice de Croacia, pero con dimensiones enormes. Patrimonio de la Unesco, es una de las principales atracciones turísticas de china.




Huanglong: Las aguas del dragón amarillo


Su nombre viene del rio que discurre por su valle, cuyo fondo está compuesto por un tipo de material formado por carbonato cálcico y que a 3.000 m. por la reducción del oxígeno se vuelve amarillenta. El manto de agua que serpentea valle abajo hace que recuerde a un Dragón Amarillo. Sus formaciones y lagos multicolores hacen de él uno de esos extraños lugares casi de otro planeta.




Songpan y la puerta del Oeste


El amurallado de esta ciudad medieval, así como el trazado de sus calles, dan una idea de la importancia que tuvo en su día este punto fronterizo que protegía los accesos a china de las incursiones de tribus nómadas del Tibet. Pero más asombroso es el trazado de su antigua muralla que se unía con la puerta Oeste, construida en una cima próxima a la ciudad.




Chengdu


Fin o comienzo del viaje. La actual capital de Sichuan, situada ya en el vasto llano, es una de las más grandes ciudades de China, que ofrece muchas alternativas de ocio, como degustar sus afamados platos, visitar sus monasterios de monjas budistas o visitar alguno de sus centros de osos panda criados en cautividad.




La Ruta del PseudoTibet es una ruta no solo ideal, sino una ruta muy completa por sus impresionantes parajes naturales en comunión con la cultura tibetana en la cual se puede palpar de lleno el fervor religioso transmitido hasta nuestros días y donde aún se observan tradiciones milenarias empleadas como medios de vida y vestigios históricos de un pasado lleno de esplendor.



jueves, 26 de noviembre de 2015

DUNAS DE DUNHUANG Y EL LAGO DE LA LUNA


Cuando escuché tantas cosas sobre cómo Dunhuang se había convertido casi en un parque de atracciones con su excesivo turismo, que sumado a su lejanía y al calor del verano, rápidamente lo descarté de mis planes. Por carambolas de la vida, al final llegué a este lugar, y montándomelo a mi aire resultó ser uno de las lugares más espectaculares de los que he estado y disfrutado.




Dunhuang es una ciudad más en medio del desierto construida entorno a un oasis que ha crecido descontroladamente gracias al turismo. Dentro de la Ruta de la Seda, es la última ciudad al oeste de la provincia de Gansu y está situada a las puertas del corredor Hexi, entre los desiertos del Gobi y el desierto de Taklamakán, el cual significa "entra y nunca saldrás".




Una vez llegado a Dunhuang y dirigido a las afueras del pueblo, uno va abriendo la boca de asombro conforme se va acercando a las imponentes dunas de hasta 400 m. de desnivel. Estar en China ante la clásica estampa del desierto de dunas y camellos (que no dromedarios) se convierte en una paradoja alucinante, donde desde el primer minuto las cámaras de fotos comienzan a trabajar a destajo.



El área de las dunas es conocido como el parque Mingsha Shan (鸣沙山) o "Parque de las Dunas Gimoteantes", ya que cuando sopla el viento provoca en el area un efecto de sonido un tanto curioso, casi espectral, y cuenta la leyenda que son los gemidos de los habitantes de una antigua ciudad sepultadas por la arena. 



El parque está cercado por una valla en muchos kilómetros a la redonda, y por supuesto, como en toda China, hay que pagar una entrada para acceder al recinto. Sin embargo existe una opción alternativa para acceder al recinto desde otro lugar remoto gratuitamente y que puedo confirmar, porque se hace atravesando un cementerio tradicional sin un área delimitada en varios kilómetros de planicie desértica. El entorno se convierte así en un paisaje rebosante de un exotismo genuino.



Una vez tomamos contacto con las dunas, lo único que se nos pasa por la cabeza es comenzar a pisar ese manto de arena virgen y atravesar los barjanes, dejando detrás el rastro infinito de nuestras pisadas.




La travesía de dunas se alterna con constantes subidas y bajadas, que exige un esfuerzo mayor respecto a caminar en tierra firme. Usando zapatillas corrientes el interior del calzado se llenará de arena, garantizado, de forma que casi es preferible caminar con calcetines.

El parque, como recinto turístico, cuenta con un sinfín de atracciones para las hordas de turistas. Desde las menos agresivas, como las caravanas de camellos en una parsimoniosa travesía por las arenas, hasta los molestos quads o rallies que te pasean a toda velocidad por el entorno, pasando por aviones ultraligeros o helicópteros. 



El plato fuerte del parque es el oasis del Lago de la Luna Creciente (Yueya Quan, 月牙泉), que suele ser la estampa más reclamada del entorno. Este oasis siempre fue un lugar de paso importante por sus aguas. Un templo budista ha permanecido aquí desde entonces, pero que fue destruido durante la Revolución Cultural. Hoy día, aunque el complejo se ha reconstruido, funciona básicamente como tienda de souvenir. De todas formas la estampa sigue conservando su encanto.

Caminantes subiendo hacia la cumbre de la duna más alta.
La guinda del pastel, si uno se atreve, es subir la duna más alta del entorno y una vez arriba, desde un lugar privilegiado que domina el todo el área, podremos disfrutar relajadamente de una de una puesta de sol maravillosa, ya que el juego colores propios de esta hora nos proporcionará todo un espectáculo de luces y sombras panorámico. 



Si la subida por la arista del enorme barján puede resultar agotador (sobre todo abriendo huella), la bajada corriendo cuesta abajo se hace un verdadero gustazo.



En resumen: Una travesía en un desierto a lo Lawrence de Arabia, donde no nos sorprendería encontrarnos una lámpara maravillosa mientras comemos dátiles en un oasis, es más que una visión.... ¡es Dunhuang!




Información para visitantes:


  • Como llegar:
- En bus: Mingsha Shan está en las afueras al sureste de la ciudad de Dunhuang (Gansu). Tomar el bus número 3 desde la ciudad hasta la entrada del parque. Precio 1 RMB.

- En Taxi: Aunque en la ciudad los taxi llevan taxímetros se suele negociar el precio del destino. Desde el centro a la entrada del parque suelen ser unos 10-12 RMB

  • En el parque: 
- Precio de entrada: 160 RMB (Mayo a Octubre) - 80 RMB (Noviembre a Abril). [mitad de precio para estudiantes]. La entrada es válida para 3 días (grabando la huella digital).

- Horarios: Mayo a Octubre: 6:00 a 19:30 / Noviembre a Abril: 7:00 a 19:00.





Recomendaciones:


-Evitar los meses de verano, pues hace demasiado calor. Mejor en Septiembre o Mayo.

-No olvidar llevar la crema solar y agua suficiente para echar el día (es posible comprar agua dentro del parque a un precio muy elevado).

-Si eliges hostal, puedes pillarlo a menos de 1 km de la entrada del parque, donde hay un área solo de hoteles. La ciudad está a 4 ó 5 kilómetros desde allí.


-Para andar por las arenas o llevas botas de caña alta o se te llenará el calzado de arena. Andar con calcetines parece que es suficiente, aunque allí alquilan para turistas unas especie de polainas estancas (naranja fluorescente) para el calzado.

-Ojo con la cámara de fotos porque, tras todo un día de uso, la arena termina por meterse por todos los orificios, llegando hasta incluso estorbar el funcionamiento de elementos móviles.